Definiendo las alternativas a la escuela

Hoy en día la educación es una de las mayores preocupaciones para muchas familias. Buscan ofrecer a sus hijos e hijas una educación de calidad en un ambiente adecuado para su desarrollo (Soberanes Díez y Trejo Osorno, 2011). Sin embargo, desde hace décadas a muchas madres y padres no les satisfacen las opciones educativas existentes dentro de la escuela convencional ni tampoco de la escuela alternativa, como queda reflejado en la siguiente declaración de una familia que ha preferido no llevar a sus hijos e hijas a la escuela:

Yo mandé a una hija al colegio Waldorf, y muy bien en un aspecto, pero en otros yo no estaba en absoluto de acuerdo con lo que allí se hacía. Sigue siendo la escuela y, además, muy alemana, y con un ideario religioso que yo no comparto. No puedo mandar a mis hijas a un colegio como éste (…). Ahora bien, Waldorf comparado con lo que hay es una luz en la tiniebla. (Cabo, 2012, p. 91)

Estas familias consideran que las opciones que tienen a su disposición no responden a sus exigencias religiosas, ideológicas o bien no se encuentran en sintonía con los requerimientos académicos que desean para sus hijos e hijas (Soberanes Díez y Trejo Osorno, 2011).

Esta situación es lo que ha provocado que hayan aparecido movimientos que piden la opción de poder educar en casa a sus hijos e hijas (homeschooling) en vez de escolarizarlos en un centro educativo.

Home education, homeschooling, education otherwise, escuela en casa o educación en familia son expresiones que designan una modalidad de escolarización desarrollada básicamente en torno al hogar familiar en lugar de cursarse acudiendo a un centro educativo, si bien el término más extendido es el de homeschooling. (Urpí y Sotés Elizalde, 2012, p.7)

No obstante, el concepto homeschooling no puede relacionarse con la educación en casa o en familia que ha predominado a lo largo de la historia. Como señala Gaither (2008) solo se puede hablar de homeschooling en sentido estricto, a partir de que, en un momento determinado, la educación fuera de la escuela fue un acto deliberado de protesta política contra la escuela formal. Es decir, como es lógico no es homeschooling los casi 263 millones de menores que no acuden a la escuela por estar privados del derecho a la educación (UNESCO, 2017). Tanto la educación en casa que existía antes de que hubiera sistemas educativos como la que sigue existiendo en muchos países por otros motivos (exclusión, pobreza, falta de medios, absentismo escolar, falta de escuelas…), nada tiene que ver con el homeschooling (Sotés Elizalde, Urpí y Tejada, 2012; Stevens, 2001).

Las corrientes que defienden las alternativas a la escuela comienzan en 1960 en Estados Unidos siguiendo dos corrientes. La primera corriente está relacionada con la escuela en casa por motivos religiosos (Basham, Merrifield, Hepburn y Vancuver, 2001). El impulsor es Raymond Moore (Moore y Moore, 1981, 1994) quien ha realizado múltiples investigaciones que defienden el homeschooling. Sus trabajos concluyen con que los/as niños/as de cuatro a seis años podían sufrir daños psicológicos y fisiológicos en la educación prescolar, recomendando que fuesen escolarizados a partir de los ocho años (Moore y Moore, 1975; Murphy, 2012). La segunda corriente tiene que ver con las corrientes libertarias y es atribuida al norteamericano John Holt (1964, 1967) con la creación y edición de la revista Growing Without Shoool en 1977. Su discurso es influenciado por pedagogos como Paulo Freire (1970, 1993), Everett Reimer (1973) o Ivan Illich (1973, 1974), surgiendo el movimiento de desescolarización o unschooling que busca no escolarizar ni dirigir la educación de los/as niños/as (García de Rivera, 2009; Igelmo Zaldívar, 2013).

Estas corrientes se ven alimentadas en el siglo XXI por la tecnología de la información y de la comunicación, a través de la cual es posible obtener cualquier información e incluso cursar on-line la escuela primaria y secundaria (a tiempo parcial o completo). Esto hace que sea más difícil diferenciar el homeschooling, puesto que cada vez son más los centros educativos que brindan la posibilidad de matricularse y estudiar desde casa, sin tener que asistir al centro educativo; de tal manera que también se habla de cyber chárter school,virtual school o educación a distancia (Cavanaugh, 2009; Marsh, Carr-Chellman y Sockman, 2009; Pastor, 2005; Urpí y Sotés Elizalde, 2012). La educación a distancia defiende que el aprendizaje es personalizado a las necesidades individuales de los estudiantes ofreciendo a su vez calidad y flexibilidad al poder trabajar en cualquier lugar. En Estados Unidos la educación a distancia está aumentando su matrícula año tras año. Se ha pasado de 320.000 estudiantes en 2009 a 740.000 en 2013 (Watson, Gemin, Ryan y Wicks, 2009; Watson, Murin, Vashaw, Gemin, y Rapp, 2013). Su importancia y auge también se dirime de comprobar que, en 2014 en Estados Unidos, doce estados promulgaron diecisiete leyes relacionadas con el uso de la tecnología en la educación (Bleiberg y West, 2014). Sin embargo, sus virtudes no han podido ser comprobadas debido a los retos metodológicos para llevar a cabo una medición e investigación adecuada y rigurosa (Chingos, 2013; Chingos y Schwerdt, 2014). No obstante, estas fórmulas de escolarización online están teniendo buena aceptación tanto por parte de algunas de las familias homeschoolers tradicionales como de otras que no lo eran (Urpí y Sotés Elizalde, 2011).

Como forma de aclarar los conceptos que giran en torno a la educación en el hogar, voy a incluir la tabla 3 para resumir los cuatro conceptos principales.

Tanto el homeschooling (escuela en casa), la Virtual school (educación a distancia), el Unschooling (desescolarización) o la Educación en casa, son difíciles de estandarizar y describir, pues incluso entre familias que practican la misma modalidad, encontramos diferentes metodologías y enfoques pedagógicos (combinación de metodologías más estructuradas o menos estructuradas, uso de enfoques mixtos, etcétera) (Bull, Brooking y Campbell, 2008; Urpí y Sotés Elizalde, 2012).

Tabla 3. Conceptos relacionados con la educación de los/as jóvenes en el hogar

Homeschooling o escuela en casa Es la elección de “escolarizar” a los/as hijos/as en su propia casa, pudiendo utilizar los recursos que la familia decida para seguir unos contenidos e incluso realizar los exámenes mínimos necesarios.
Virtual school, o educación a distancia Es la elección de matricular a los/as hijos/s en un colegio o programa de educación a distancia, siendo un estudiante más, con todas las tareas, actividades y evaluaciones a realizar, pero no tiene que asistir al centro educativo.
Unschooling o desescolarización Es el rechazo a la escuela en cualquiera de sus formas (pública, privada, virtual o escuela en casa) y a la intervención en el desarrollo del niño/a. Es la visión más opuesta a la escuela. No sigue ningún tipo de recursos o contenido reglado.
Educación en casa Es la educación que la familia ofrece de manera implícita y explícita en casa a sus hijos e hijas independientemente de la escolaridad que elijan. Esta, como es lógico, es simultánea a las anteriores

Fuente: Elaboración propia.

Estas diferencias provienen de la diversidad de motivos existentes entre las familias para practicar estas modalidades. A continuación, reflejo en la tabla 4 un estudio realizado en EEUU por el Institute of Education Sciences extraído de Sotés Elizalde, Urpí y Tejada (2012) sobre las razones expuestas para seguir el modelo homeschooling.

Tabla 4.Porcentajes de estudiantes homeschoolers en Estados Unidos, según las razones expuestas por sus familias

Razones Porcentajes
Deseo de proporcionar enseñanza religiosa o moral 35,8
Preocupación por el ambiente del entorno escolar 20,5
Insatisfacción por la enseñanza que se da 17,1
Otras razones (tiempo familiar, motivos económicos, viajes y distancia) 14,3
Deseo de proporcionar un tipo de educación no tradicional 6,5
Niño con necesidades educativas especiales 3,6
Problemas de salud física o mental del niño 2,1

Fuente: U.S. Department of Education, National Center for Education Statistics, Parent and Family Involvement in Education Survey of the 2007 National Household Education Surveys Program-NHES. La traducción es extraída de Sotés Elizalde, Urpí y Tejada (2012).

Por unos u otros motivos, el homeschooling es un fenómeno al alza que ha sido implementado y continúa incrementándose en diversos países, entre ellos Estados Unidos, Canadá, Australia, Chile, Reino Unido, Irlanda, Austria, Hungría, Finlandia, Francia, Dinamarca y Bélgica (Navarro-Valls y Martínez-Torrón, 2011). En Estados Unidos, en 1999, el 1,7% de los estudiantes de entre 5 y 17 años de edad era homeschooler. En 2003 el porcentaje aumenta a 2,2 % y en 2007 asciende a un 2,9%. Aunque el homeschooling sigue siendo una opción minoritaria en comparación con el total de estudiantes, los homeschoolers representan más de un millón y medio de jóvenes en solo Norteamérica (National Center for a Education Statistics, 2009; Lascarides y Hinitz, 2013).

Este incremento ha sido facilitado o impedido por la legislación de los diferentes países. En la Declaración Universal de los Derechos Humanos del 10 de diciembre de 1948, se señala en su artículo 26.1 que “Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria”. Sin embargo, en el artículo 26.3 se señala que “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos” (Asamblea General de las Naciones Unidas, 1948).

En materia legislativa nacional el panorama es muy variado en lo relacionado con el homeschooling y su prohibición, control o permisión (Asensio Sánchez, 2006; Koons, 2010). En Europa, por ejemplo, mientras que en Irlanda, Finlandia o Dinamarca la educación en casa está prevista, en Alemania no solo no está permitida sino que se persigue activamente a las familias que optan por ella (Reimer, 2010). En otros países como Bélgica, Portugal, Francia, Italia, Austria y Reino Unido, se admite legalmente la educación en casa sometida a ciertos controles, al contrario de lo que ocurre en Grecia, Países Bajos, Bulgaria, Rumanía o Croacia, en los que la ley no reconoce la educación al margen del sistema escolar (Valero Estarellas, 2014). En España, el homeschooling no está expuesto en los textos legislativos, solo permitiéndose en algunos casos (Cabo, 2012), lo que da lugar a situaciones difíciles legalmente.

Alrededor de esta legalidad giran polémicas e intereses de todo tipo. Los argumentos más consistentes en contra de la opción del homeschooling se enuncian en relación con el descontrol sobre el bienestar del niño/a y la falta de socialización. En relación a esto último, se ha argumentado que no hay investigaciones para afirmarlo e incluso los indicios afirman lo contrario (Bujalance, 2014; Koehler, Langness, Pietig, Stoffel y Wyttenbach, 2002; Leon, 2014).

Para Basham, Merrifield y Hepburn (2001) las ventajas de la educación en casa con relación a la educación escolarizada, referidas tanto a EEUU como a Canadá, son la oportunidad de transmitir ciertos valores y creencias, conseguir un mayor rendimiento académico a través de la enseñanza individualizada, desarrollar una mayor y más estrecha relación entre familias e hijos/as, escapar de la falta de disciplina en las escuelas públicas y de las presiones negativas (por ejemplo las drogas, el alcohol y las relaciones sexuales), evitar el alto coste de las escuelas privadas y ofrecer un medio físico más seguro en el que aprender y con relaciones de mayor calidad. Sin embargo, Leon (2014) señala que el homeschooling demuestra ser un fenómeno educativo sobre el que queda mucho por investigar para abordar cuestiones que reflejen el impacto en la familia y en todos los aspectos del niño/a.

Según Spiegler (2009), algunas críticas realizadas a la escuela convencional por las familias partidarias de homeschooling hacen referencia a su interferencia en la educación de la familia, su aprendizaje estandarizado, el excesivo estrés y su estructura demasiado rígida. Esto enlazaría con la idea de una escolarización flexible que muchas familias que realizan homeschooling comienzan a optar. Ésta busca abrirse e incluso dialogar con otras instancias de la sociedad, trabajar en equipo con ellas, participar en proyectos conjuntos y generar entornos comunes de aprendizaje (Urpí y Sotés Elizalde, 2011).

Esta escolarización flexible viene también promovida por la evolución social, tecnológica, política y legal de los últimos años, dando lugar en ocasiones a hibridación del movimiento, mezclándose elementos de la escuela convencional o alternativa con el habitual modelo del homeschooling. En este sentido quiero puntualizar un fenómeno muy actual que son los grupos homeschooling, grupos de crianza o escuelitas familiares que no necesariamente se sitúan en casa sino en otros edificios (Gaither, 2008; García, 2017).

Este fenómeno se debe a que para mucha gente el homeschooling fue la opción a la que acudieron después de haber visto la oferta de escuelas que existía a su alrededor, pero no rechazan escolarizar a sus hijos/as. En una entrevista a Peter Szil, padre que optó por el homeschooling en España, este declara:

Si nosotros nos hubiéramos quedado en Suecia, donde hay una variedad muy grande de escuelas alternativas, incluso dentro del movimiento Waldorf (hay escuelas más formales y menos formales), igual nuestro hijo nunca se hubiera quedado en casa. (Cabo, 2012, p. 91)

Por tanto, algunas familias que no tienen cerca una escuela que les gusta optan por el homeschooling. Sin embargo, cuando contactan con más personas con su misma visión eligen, en ocasiones, crear grupos homeschooling, grupos de crianza, espacios de encuentro o escuelitas familiares.

Esta opción no la he incluido como escuela alternativa porque suelen ser muy pequeñas y con edades de 0 a 6 años (educación infantil). Sin embargo, tampoco es homeschooling porque no es la educación en casa ofrecida por la propia familia. Incluso algunos de estos grupos, además de utilizar un espacio fuera de sus hogares, las familias no comparten el cuidado de sus hijos/as, sino que se apoyan en personas ajenas a la familia (García, 2017).

Aunque el homeschooling o la desescolarización es un movimiento minoritario, es una realidad que está creciendo y por tanto podríamos decir, siguiendo a Rawls (1979), que algunas familias han optado por abolir la escuela. ¿Será el siglo XXI testigo de la desaparición de la escuela?

Creo que la reforma de la escuela, es más real y prudente, ya que todavía la escolarización no es universal y la escuela es una institución aún muy joven y que puede renovarse (Carneros et al., 2015). Sin embargo, aunque este trabajo tiene como fin último conseguir la transformación de la escuela convencional, no se descarta la opción del homeschooling o la desescolarización. Siguiendo de nuevo a John Rawls (1979), si con la reforma no conseguimos una escuela justa, la abolición será la mejor opción. No es apropiado ni viable mantener por mucho tiempo una escuela que reproduce y legitima las desigualdades y las injusticias.

Sergio Carneros 

Referencias de los autores/as citados: Aquí

Para citar: Carneros, S. (2018). La escuela alternativa: un modelo en búsqueda de la Justicia Social y Ambiental. Tesis doctoral. Universidad Autónoma de Madrid.

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