Tu escuela antidemocrática

Querida profe,

«Que levante la mano quien quiera que… Y ahora que levante la mano quien no  quiera que…». Estas frases te las oímos decir en algún delirio de «democracia» (si esto se puede relacionar con ella).

La democracia se nos queda grande a todo el alumnado que salimos de tu escuela. Se nos entrega el poder y el derecho a participar sin saber utilizarlo ni entender qué significa. Así, en realidad, se nos limita a “elegir” un papel e introducirlo en una urna cada cuatro años.

Para ejercer el poder como ciudadanía, deberías haber fomentado que fuéramos críticos, tomáramos decisiones, miráramos al futuro,  nos concienciaramos sobre cómo funciona un grupo, un sistema… nos tendrías que haber explicado, pero sobre todo lo teníamos que haber vivido.

Sin embargo, en nuestra clase solo nos enseñaste quién mandaba, cuáles eran las reglas de tu escuela, el tipo de evaluación, quién era el director, cuáles eran las sanciones, nuestros pupitres, el horario, nuestro espacio en el recreo, qué fiestas celebrábamos, etcétera.  Olvidaste completamente mostrarnos cómo se elegía todo esto, el procedimiento de trabajo que requería y el por qué. Pero, sobre todo, se te olvidó hacernos partícipes de ello.

La escuela debería ser un lugar donde forjar a los futuros ciudadanos y ciudadanas. Estás de acuerdo, ¿verdad? Si nosotros no vemos tus reuniones, debates, comisiones, problemas, votaciones, claustros, consejos, o cómo y por qué se toman las decisiones, ¿cómo vamos a saber que existe todo eso y cómo vamos a aprender a hacerlo? Si quieres que aprendamos a tomar decisiones, danos opciones a elegir. Si quieres que aprendamos a ser responsables, danos cometidos que comprendamos. Si quieres que valoremos las dificultades de la organización, haznos colaborar y decidir en ella. Si quieres que sepamos debatir y dialogar, permítenos hablar y opinar. Si quieres un sistema democrático, empieza por una escuela democrática.

Probablemente no estás acostumbrada a vernos en tus reuniones, a votar las propuestas, a que pongamos entre todos las normas, a que seamos nosotros los que pidamos explicaciones a la administración, los que valoremos si  aprendemos, si tenemos pocas horas de una asignatura, si no se cumple la ley o si ésta es injusta… No  estás acostumbrada a hacer una escuela participativa.

Deberías pensar qué ciudadanos quieres fomentar y para qué. Si no lo haces, te seguirás planteando, ignorante, por qué no valoramos el material, el aula, la escuela, el barrio, las leyes, la participación o la democracia. Hasta ahora, es lo que tú nos has transmitido. A algunos les conviene este tipo de escuela (deberías saber a quién me refiero), pero tú, simplemente, creo que ignoras todo esto, sin saber que se puede hacer de forma diferente.

De momento, te basas en el lema «todo para el alumnado, pero sin el alumnado», siendo un lema falso (pues es un “todo” solo en apariencia) e injusto (pues no nos respeta, ni favorece la democracia).

Otro día te escribo sobre la falta participación de las familias y de la comunidad, ambas fundamentales.

 

Email 18. “Emails a una Maestra”

P.D. Os recuerdo que son publicaciones que buscan provocar para despertar la reflexión. Siento si resulta dolorosa. A mí causa dolor infinito.

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