La consecución de agentes de cambio desde la escuela

Tal y como señalan Murillo y Hernández-Castilla (2014), para construir una sociedad más justa es necesario transformar a las personas, hacer de los y las estudiantes agentes de cambio. Y, para ello, es necesario incluir en el currículo temas de Justicia Social y Ambiental desde una perspectiva que parte de las experiencias del alumnado y poco a poco va profundizando hacia una perspectiva crítica de lo que les rodea, y hacia una acción directa enfocada al cambio (Adams, Bell y Griffin, 2007; Cipolle, 2010; Schniedewind y Davidson, 2006; Zajda, Majhanovich y Rust, 2006). Para que la persona se eduque y se libere, necesita reflexionar sobre lo que es y sobre su situación de tal forma que le lleve a emergerse de la realidad para transformarla, realizar y proyectar su esencia sobre ella (Freire, 1972).

Debemos plantearnos qué tipo de ciudadanía queremos en nuestra ciudad y esto nos dirá el tipo de educación que queremos en la escuela. Boyle-Baise (2003) presenta un modelo interesante que mostramos a continuación en la tabla 5.

Siguiendo los diferentes tipos de ciudadanía que se describe en investigaciones (Evans, 2006; González Valencia, 2012; Leenders, Veugelers y De Kat, 2008; Westheimer y Kahne, 2004), desde nuestra perspectiva, la escuela no debe buscar la formación de una persona responsable, disciplinada, considerada, respetuosa con las leyes y que participe cuando es requerida. Tampoco creemos que sea suficiente con lograr una ciudadanía participativa, solidaria y comprometida con el bienestar de los miembros de su comunidad. Nuestra propuesta, aunque aún minoritaria en la escuela, pretende educar ciuda­danía que utilicen el pensamiento crítico para denunciar y luchar contra la injusticia (Sant Obiols, 2013).

Investigaciones como la de González Valencia (2012) muestran que algunos/as docentes quieren enseñar a su alumnado una participación crítica, radical y orientada a la Justicia. Sin embargo, parece indicar que no todo el profesorado que tiene este objetivo enseña con coherencia (Audigier, 2002; Evans, 2006; Harber y Serf, 2006; Sant Obiols, 2013).

Según Sant Obiols (2013), esta situación se debe a que el profesorado: a) da prioridad a la concepción sobre las teorías del aprendizaje que a sus finalidades b) no dispone de los conocimientos para saber cómo enseñar temas como la participación, y c) no dispone del poder ni de los recursos para hacer los centros educativos más democráticos.

Tabla 5. Tipo de ciudadaníasegún Boyle-Baise (2003)

Tipo de ciudadanía Investigar Pensar Servir Actuar
Responsable personalmente • Poco centrado en la investigación • Poco centrado en la deliberación • Voluntario

• Contribuye a la caridad

• Actúa como un “buen samaritano”

• Ser un ciudadano/a respetuoso/a, responsable: seguir las reglas, ser mejor, ser bueno/a con los demás, estar informado/a, y votar
Participativa • Enseñar a to­mar decisiones

• Enseñar perspectivas plurales

• Practicar el proceso de indagación

• Identificar oficinas y recursos de la comunidad

• Enseñar el conflicto, el compromiso y el consenso

• Hacer reunio­nes en clase

• Realizar discusiones en clase

• Decidir acciones colectivas

• Ser un amigo/a, un socio/a, un entrenador/a, un tutor/a

• Ofrecer servicios para mejorar la clase, la escuela o la comunidad

• Contribuir como miembro del grupo o líder

• Convocar una reunión

• Hacer un plan de acción

• Participar en una acción colectiva

• Dar apoyo a una causa

Orientada a la Justicia • Enseñar sobre la diferencia

• Enseñar a partir de problemas

• Discutir problemas de equidad

• Enseñar el activismo social

• Considerar cuestiones sociales

• Elevar la conciencia

• Buscar las raíces de las injusticias

• Imaginar alter­nativas justas

• Servir como todos en los esfuerzos del cambio

• Apoyar causas justas

• Trabajar para lograr la Justicia

• Posicionarse contra el acoso

• Combatir la discriminación

• Apoyar la inclusión

Fuente: Extraído de Pagés (2012) y elaborado a partir de Boyle-Baise (2003).

Un centro educativo “en” Justicia Social y Ambiental debe hacer que el alumnado esté orientado a la Justicia, debe ser crítico y activo contra las injusticias reflejadas por la insostenibilidad, la violencia, la carencia de poder, la explotación, la marginación y el imperialismo cultural. Para poder establecer un proceso de trabajo “en” Justicia Social y Ambiental, siguiendo a Picower (2012) ya Murillo y Hernández-Castilla (2014), a continuación reflejamos las siguientes fases con sus respectivos elementos:

  1. Fomentar el autoconocimiento y laautoestima.
  2. Promover el respeto por el medio y por el resto de personas y especies.
  3. Abordar contenidos sobre las injusticias y los movimientos sociales y ambientales.
  4. Despertar la conciencia y pasar a la acción.

Es importante señalar que, aunque la anterior fase es fundamental para que se dé la siguiente de manera plena, estos se dan por naturaleza de manera continua y simultáneamente.

1. Autoconocimiento y autoestima

Se fomenta que el alumnado aprenda acerca de quién es y de dónde viene, cuidando la dignidad de su cultura, capital social, capacidad, etnia, religión, color de piel, género, orientación sexual, etcétera (Murillo y Hernández-Castilla, 2014). Es importante fomentar este proceso de la misma forma con el profesorado y las familias.

La construcción de la ciudadanía crítica y de un agente de cambio, empie­za en el interior de cada persona. Arredondo (1997) señala que sin individuo no hay colectividad; lo que cada persona haga en su colectivo, depende del interior de dicha persona en materia de información, conocimientos, reflexiones, actitudes, hábitos, motivaciones y percepciones. Reforzar la autonomía, la autoestima y la identidad personal, favorece el desarrollo de habilidades que permiten mejorar las relaciones interpersonales logrando la toma de conciencia de los propios pensamientos, valores, sentimientos y acciones, a su vez que asienta la base para poder participar, tomar decisiones, elegir la forma adecuada de comportarse en determinadas situaciones y responsabilizarse de las decisiones adoptadas y de sus consecuencias (Márquez Medina, 2012).

El trabajo del autoconocimiento y la autoestima impulsa los vínculos personales basados en sentimientos que fomentan la creación de culturas de diálogo, donde las personas puedan ver una situación desde múltiples perspectivas, permanezcan abiertas al cambio y puedan afrontar las situaciones de conflicto sin violencia (Laszlo, 2009; Márquez Medina, 2012).

Santisteban Fernández (2004) al abordar la enseñanza de la educación política,nos señala que en primer lugar debe trabajarse el autoconocimiento al ser fundamental para favorecer la autonomía personal, el equilibrio entre el autoconcepto y la autoestima, así como la capacidad para valorar las opiniones de otras personas sobre nuestro comportamiento. También indica la importancia de la capacidad autorreguladora de las propias actuaciones, factor esencial en la construcción del concepto de libertad y en el de responsabilidad social. Esta capacidad de autorregulación implica que la función de las personas adultas cambie y se oriente a apoyar la capacidad de autorregulación de los/as niños/as, a acceder a los deseos y demandas infantiles y permitir que puedan elegir los asuntos que les conciernen solo a ellos (Romero, 2012).

Siguiendo a Paulo Freire (1970) el autoritarismo de las familias y del profesorado se revela como algo en contra de la libertad del alumnado, minimizando su expresividad y obstaculizando su afirmación.

2. Respeto por el medio y por el resto de personas y especies

El ser humano comparte el ambiente y vive en sociedad. La escuela tiene la oportunidad de mediaren las relaciones con el medio y entre los miembros de la comunidad. Por ello, uno de los objetivos fundamentales debe ser crear un clima de respeto.

El respeto debe ser el valor más importante que exista en la escuela y a ésta corresponde transmitirlo. Si se consigue que impere en todo momento, se eliminarán problemas como la exclusión, la violencia, la xenofobia, el machismo y otros tantos que existen en la escuela y en la sociedad y que han de abordarse con urgencia. Junto con la empatía, pueden ser las claves para conseguir un nuevo centro y una nueva ciudadanía. (Carneros et al., 2015, p.102)

Rifkin (2010) señala el desarrollo de la “pedagogía empática” como estrategia educativa para la creación de una sociedad sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. Afirma que donde se ha implantado la enseñanza empática se mejora la conciencia, la capacidad de comunicación y el pensamiento crítico de los y las jóvenes. Se trata de que la educación se dirija también hacia el desarrollo de los sentimientos, las emociones y la empatía (Hargreaves, 2003; Fullan, 2003; Rifkin, 2010).

El respeto supone la reciprocidad en el trato y en el reconocimiento de cada persona. Pero en relación con este reconocimiento, el respeto también exige que se haga efectivo en relación con los demás seres vivos y, por extensión, con el planeta Tierra. Las personas se relacionan consigo mismas, con los demás y con el entorno natural (Jares, 2006). De aquí que el respeto sea necesario tanto para conseguir la Justicia Social como la Ambiental.

Las escuelas constituyen lugares idóneos donde trabajar la convivencia al ser el primer espacio compartido con personas no familiares e iguales y donde median profesionales. Por tanto, en las escuelas existe una gran oportunidad para sentar las bases de las relaciones, del entendimiento y de la coexistencia (Carneros et al., 2015).

Deben facilitarse los espacios y los tiempos necesarios para favorecer la convivencia, huyendo de la simple elaboración de normas que solo permitan la supervivencia. Será necesario realizar actividades que derriben estereotipos y eviten discriminaciones, como son aquellas relacionadas con la identidad de los compañeros/as, la diversidad sexual, familiar y cultural, la igualdad de género, el respeto al resto de especies, etcétera (Carneros et al., 2015; Murillo y Hernández-Castilla, 2014).

La convivencia escolar se relaciona con otros conceptos como educación para la paz, educación para la democracia, educación inclusiva, educación y género, educación y valores, educación intercultural, educación cívica y ética (Perales, Arias y Bazdresch, 2014) y educación ambiental. Jares (2006) señala que la convivencia hace referencia a contenidos de muy distinta naturaleza (morales, éticos, ideológicos, sociales, políticos, culturales y educativos) que pueden ser agrupados en tres grupos:

  1. Contenidos de naturaleza humana: el derecho a la vida y la pasión de vivir, la dignidad, la felicidad, la esperanza.
  2. Contenidos de relación: la ternura, el respeto, la no violencia, la aceptación de la diversidad y el rechazo a cualquier forma de discriminación, la solidaridad, la igualdad.
  3. Contenidos de ciudadanía: La justicia, el laicismo, los derechos humanos.

Para Jares (2006), el respeto, protagonista en este punto, juega un “papel fundamental como cualidad básica e imprescindible que fundamenta la convivencia democrática en un plano de igualdad y lleva implícita la idea de dignidad humana” (p. 22).

Educar una ciudadanía democrática y justa obliga a reconstruir la imagen de los “Otros”, no solo para que se sientan respetados y acogidos, sino también y muy especialmente para que “nosotros” podamos dejar de ser racistas. (Torres Santomé, 2011, p. 259)

Los estudios demuestran la falta de respeto en la escuela y la existencia de violencia entre iguales, a los bienes escolares, así como insultos y agresiones al profesorado (Martín, Santiago, Marchesi y Pérez, 2006; Oñate Cantero y Piñuel y Zabala, 2007; Oñederra, Martínez, Tambo y Ubieta, 2005). Además, el autoritarismo situado tradicionalmente en las escuelas, impide que el respeto mutuo sea quien dirija las relaciones yque laemancipación de los oprimidos pueda realizarse (Cuevas Noa, 2003).

3. Contenidos sobre las injusticias y los movimientos sociales y ambientales

El escritor y político William Godwin (1946), en una de sus frases críticas hacia el sistema educativo, declaró: “Destrúyanos si les place, pero no traten, por medio de un sistema nacional de educación, de destruir en nuestro entendimiento la diferencia entre justicia e injusticia” (Godwin, 1946, p. 302).

Por ello, Murillo y Hernández-Castilla (2014) resaltan la necesidad de analizar la injusticia e impulsar que el alumnado aprenda sobre la historia del racismo, el sexismo, el clasismo, la homofobia, la intolerancia religiosa, etcétera, y cómo estas formas de opresión han afectado a las diferentes comunidades. Y además, se deben trabajar ejemplos de acciones sociales y ambientales actuales llevados a cabo tanto por personas emblemáticas ymovimientos sociales y ambientales, como por jóvenes o personas cercanas al alumnado.

Es importante abordar explícitamente las injusticias de dominación y opresión: Carencia de poder, violencia, marginación, explotación, imperialismo cultural (Young, 2000b) e insostenibilidad. Estas se pueden tratar bajo muchos nombres (educación ambiental, educación para ciudadanía, educación para la paz, educación para el desarrollo, educación para los derechos humanos…), pero se trata de orientarlo hacia la Justicia Social y Ambiental. En la escuela tradicional, como vemos en la investigación de Santisteban Fernández(2012), estos aspectos han sido abordados en asignaturas como Ciencias Sociales, Ciencias Naturales o Educación para la Ciudadanía de forma rápida y poco profunda.

En general, todo el alumnado distingue las dos zonas separadas por las diferencias económicas, pero mien­tras en los cursos inferiores aparecen en algunas ocasiones los aspectos más superficiales, como el tipo de casas, la extensión de las calles o la altura de las construcciones, en los cursos superiores, en 4º de ESO y 1º de Bachillerato, va apareciendo un razonamiento más detallado sobre la desigualdad y la injusticia social, aunque en muy pocas ocasiones se hace referencia a sus causas o a las posibilidades de cambio. (Santisteban Fernández, 2012, p. 284)

El conocimiento de las situaciones de injusticia ayuda a generar sentimientos compartidos y no excluyentes, a reconocer, aceptar y usar convenciones y normas sociales de convivencia y a interiorizar los valores de respeto, cooperación, solidaridad, Justicia, no violencia, compromiso y participación tanto en el ámbito personal como en el social y ambiental (Márquez Medina, 2012).

Para abordar las injusticias,Hackman (2005) propone que los docentes, como primer paso, integren dos aspectos:

  • Dominar el contenido. Esto incluye tener información basada en hechos, realizar una contextualización histórica y analizar el contenido de lo macro a lo micro. La adquisición del contenido desde diferentes fuentes es esencial para el aprendizaje y la consecución dealumnado proactivo para el cambio social y ambiental.
  • Desarrollar un pensamiento crítico y analizar la opresión. Esto incluye focalizar la información, “descentrar” al alumnado, analizar los efectosy reflexionar sobre las posibles alternativas a la situación actual.

Entre los contenidos tratados, el alumnado también debe conocer cómo han surgido movimientos sociales y personas que han luchado y luchan por el cambio consiguiendo grandes avances. La sociedad civil organizadapor el tejido asociativo de una comunidad, la acción de las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), los movimientos sociales y ambientales o las reivindicaciones individuales sirven para superar la pasividad o la indiferencia ciudadana, consiguiendo el tránsito de una ciudadanía simbólica a una ciudadanía real (Alberich, 2004; Cuevas Salvador, 2012). Es interesante recalcar cómo movimientos sociales y ambientales como el MST (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra), que ha sido un hito para la historia en la lucha por la reforma agraria y la equidad social, ha dado a la educación un peso fundamental: “La educación es tan importante como la ocupación de un latifundio o el de masas. Nuestra lucha tiene como objetivo derribar tres barreras: la del latifundio, la de la ignorancia y la del capital” (Fernandes y Stedile, 2004, p. 74).

4. Conciencia para pasar a la acción

Paralelamente a trabajar las injusticias y los movimientos sociales y ambientales que reaccionan ante ellas, es fundamental que se despierte la conciencia, consiguiendo que al alumnado le apasione la defensa de la Justicia, y se pase a la acción, facilitando ocasiones para tomar medidas sobre aspectos que afectan al alumnado y a su comunidad (Murillo y Hernández-Castilla, 2014).

La toma de conciencia es necesaria para pasar a la acción. Y es que “urge ahora más que nunca concienciar a la población sobre el progresivo desmantelamiento del estado de bienestar y el evidente empobrecimiento generalizado, el giro conservador que están adquiriendo las sociedades occidentales y el rebrote de actitudes xenófobas y discriminatorias” (De la Montaña Conchiña, 2012, p. 355). Sin embargo, es importante tener en cuenta que concienciar no es ideologizar o proponer consignas, eslóganes o nuevos esquemas mentales que hagan que la educación para la Justicia fuera una forma de pasar al educando de una forma de conciencia oprimida a otra. Se trata de abrir camino a la crítica y a la expresión de insatisfacciones personales y comunitarias, pues son los componentes reales de una situación de injustica y opresión (Freire, 1970, 1971).

Para abordar la toma de conciencia y el paso a la acción, el equipo docente debe tener en cuenta los siguientes aspectos (Hackman, 2005):

  • Reflexión personal: Ser críticos/as y auto reflexivos/as. Hacer un ejercicio de autorreflexión nos lleva a mirarnos como parte de ese proceso opresivo y facilita la creación de un aula socialmente justa.
  • Acción y cambio social: Se trata de enseñar herramientas de acción social para crear un clima de cambio y esperanza. El aula debe proporcionar la oportunidad de cambiar, y modificar su sentimiento de impotencia.

El enfoque metodológico de Aprendizaje-Servicio puede ser un ejemplo de cómo pasar a la acción. Éste convierte la propia escuela y su comunidad en un movimiento transformador al combinar objetivos de aprendizaje curricular con servicio a la comunidad, considerando a quien recibe el servicio como un elemento central y no como un simple receptor de actos de caridad (Aramburuzabala, García-Peinado y Elvias, 2013). Por tanto, a través del Aprendizaje-Servicio, el alumnado aumenta la conciencia de la Justicia a la vez que ayuda a su contribución (Aramburuzabala, García-Peinado y Elvias, 2013; Baldwin, Buchanan y Rudisill, 2007).

A la pregunta ¿qué significa educar?, Paulo Freire nos contesta que la educación es verdadera praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo (Freire, 1971). Por ello, despertar la conciencia para pasar a la acción es una necesidad urgente y práctica para abordar en la escuela.

Sergio Carneros

Referencias de los autores/as citados: Aquí

PARA CITAR: CARNEROS, S. (2018). LA ESCUELA ALTERNATIVA: UN MODELO EN BÚSQUEDA DE LA JUSTICIA SOCIAL Y AMBIENTAL. TESIS DOCTORAL. UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID.

3 comentarios en “La consecución de agentes de cambio desde la escuela

  1. DIANA INTRIAGO GAMBOA dice:

    Estas teorías son excelente, porque invitan al docente a un cambio de transformación de la educación tradicional a un nuevo modelo, que hará a los estudiantes personas de conciencia con justicia social y ambiental, capaces de desarrollase profesionalmente.

    Me gusta

  2. Ida Mercedes Tigua R. dice:

    Según en la cita bibliográfica, del autor Carneros dice que “El respeto debe ser el valor más importante que exista en la escuela y a ésta corresponde transmitirlo. Si se consigue que impere en todo momento, se eliminarán problemas como la exclusión, la violencia, la xenofobia, el machismo y otros tantos que existen en la escuela y en la sociedad y que han de abordarse con urgencia. Junto con la empatía, pueden ser las claves para conseguir un nuevo centro y una nueva ciudadanía”. (Carneros et al., 2015, p.102), interpreto que el respecto dentro de la educación es fundamental, el saber compartir, a través del dialogo, realizar con los estudiantes las diferentes tertulias, abordar un tema que se identifique, solucionar la problemática, innovarle dentro del campo educativo, cambiaríamos la nueva generación de la enseñanza- aprendizaje del siglo 21 tanto jóvenes, niños y uno como mismo como docente, el cambio es hoy.

    Me gusta

  3. ROSA AUXILIADORA MENDOZA LOOR dice:

    “…Nuestra propuesta, aunque aún minoritaria en la escuela, pretende educar ciuda­danía que utilicen el pensamiento crítico para denunciar y luchar contra la injusticia (Sant Obiols, 2013)…”
    Este enunciado me parece muy interesante y realista porque al utilizar el pensamieto critico podremos despertar en el estudiante la capacidad de analisis, organizar ideas, interpretar , defender y argumentar sus opiniones y asi podran tomar decisiones acertadas y llegar a solucionar problematicas buscando la igualdad social.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s