Mala hierba

Querida maestra,

Recuerdo aquel día que llegaste contenta al aula, actitud que no acostumbrábamos a ver en ti. Después de entrar en fi la y colocar nuestras mochilas en los pupitres, anunciaste que contarías un cuento que habías leído aquella mañana en el periódico y que explicaba tu labor. Señalaste también que serviría para que entendiéramos todo el esfuerzo y valor de tu trabajo como maestra.

Sacaste una página impresa y te dispusiste a leer: «Quiere a tus maestros, porque ellos son como el jardinero, que siembra y las plantas brotan, regándolas cuando lo necesitan y quitando las malas hierbas para que solo la flor o planta querida crezca y se haga grande y bonita.»

Curiosa metáfora nos leíste. Después de mucho tiempo, me di cuenta de que yo no era la planta que querías, sino una mala hierba. El jardinero solo quiere dos tipos de plantas: las que enriquecen o las que son bonitas. Yo ni era bonito ni parecía que sirviera para enriquecer. Pero también nací en este mismo suelo y, por tanto, tenía el mismo derecho que el resto a crecer. Pero tú, la jardinera, no solo no me lo permitías, sino que además me pisabas al esquivar a tus queridas plantas.

Las jardineras como tú dicen que las malas hierbas estropeamos al resto y por eso nos cortáis. Mira, las malas hierbas no elegimos dónde ni al lado de quién nacer, ni siquiera decidimos ser peores, menos bonitas ni menos útiles. Estas etiquetas nos las habéis puesto tú y tu escuela porque no cumplimos con lo rentable, porque no somos ese tipo de planta estándar que esperabais ver crecer y que sembráis obstinadamente.

No obstante, no solo las «malas» hierbas te sufrimos como jardinera; entre mis compañeros había «preciosas» plantas que intentabas mantener inmutables, sin dejarlas crecer por miedo a que perdieran la flor, el tamaño o el color que en tu jardín quedaba tan ideal, pese a no ser lo mejor para ellas.

¿Ves?, esto también te supera, tampoco serías una buena jardinera.

Pobres plantas, pobres nosotros.

Sergio Carneros

Email 10. “Emails a una Maestra”

P.D. Os recuerdo que son publicaciones que buscan provocar para despertar la reflexión. Siento si resulta dolorosa. A mí causa dolor infinito.

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