Naturaleza y crítica hacia las máquinas digitales

Hemos estado en contacto con la naturaleza desde nuestros orígenes. Vivir en grandes ciudades alejados de la naturaleza, cruzarse con cientos de personas todos los días que desconocemos y que no saludamos, estar pendiente de cinco conversaciones de Whatsapp a la vez, es algo nuevo para el ser humano que se aleja de nuestras necesidades y ritmos reales. Ante esta situación, una característica de la escuela que queremos es que contemple el medio natural como fuente de conocimiento, de salud, de inspiración, de aprendizaje… pueden situarse en plena naturaleza (sería lo más optimo) o los que se encuentran en ciudades deben contar con un huerto, salidas al parque continuas, plantas en el patio y en clase (García, 2017). Para L’Ecuyer (2012) la naturaleza tiene un papel fundamental en el proceso de aprendizaje. Su estado puro permite enseñar las leyes naturales y mostrar que no todo es inmediato.

Hoy en día, creo que lo único que los niños ven ocurrir en su plazo natural –porque es una de las pocas cosas cuyo proceso no hemos conseguido acelerar- es un embarazo. Necesitan más que nunca acostumbrarse pacientemente mirando cómo se arrastra un caracol, observando cómo una flor crece, cómo una gota de lluvia resbala por el cuerpo de un ciempiés peludo, viendo aparecer un brote, regando las plantas, recogiendo las setas con agradecimiento y dando de comer a los pájaros. Los niños deben aprender a levantar la vista hacia el cielo de vez en cuando, como lo hacíamos nosotros cuando nos tumbábamos en la hierba que nos “picaba” y nos hacía cosquillas detrás de las piernas y de las orejas y nos imaginábamos que las nubes tenían forma de dinosaurios y de conejos. Los niños deben volver al bosque al que íbamos nosotros de pequeños, subirse a los árboles y esconderse detrás de los helechos. Debemos encontrar esos espacios abiertos de naturaleza en los que los niños puedan correr, saltar, describir e imaginar. No solo en los días de sol, también en los días de lluvia en que el olor, los colores, la vegetación y los habitantes el ecosistema que se dejan ver son otros. (L’Ecuyer, 2012, p. 197)

Para Herrero Cadarso (2004) el respeto por la madre naturaleza (que el autor denomina como enfoque “Autopoiesis”) se refiere a que la escuela ofrezca un entorno natural para rodear a su alumnado de naturaleza para que pasen sus primeros años de desarrollo en contacto con la tierra, con los árboles, etcétera, desarrollando implícitamente esa conexión con la naturaleza.

Por otro lado, para García López, Poveda García y Wills Fonseca, (2017) una escuela de calidad humana no puede privilegiar los sistemas digitales de comunicación interactiva (ordenador, teléfonos…) y no interactiva (televisión, radios…) en el proceso de aprendizaje, frente a espacios naturales como los árboles, los parques, las montañas o las calles. Cualquier contexto, convencional o no convencional, mecanizado o no mecanicista, digital, virtual, arbóreo o ciudadano, puede ser un espacio importante para aprender. Además, es necesario un análisis de las tecnologías de la información y de la comunicación, pues la información sin contexto o sin la interpretación adecuada, en lugar de enriquecer el entendimiento sobre el mundo, termina por confundir a las personas y especialmente a los niños/as (García López, Poveda García y Wills Fonseca, 2017; Prieto, 2011).

Richard Louv (2006, 2012) afirma que en la actualidad encontramos niños/as más movidos/as o inquietos/as porque vivimos de espaldas a la naturaleza. “Los pequeños pasan horas sentados en el colegio. Salen y pasan horas sentados en sus casas haciendo deberes, viendo la tele o jugando a videojuegos” (García, 2017, p. 144). Es decir, se encuentran hiperestimulados sin quemar ninguna energía (García, 2017) o con un Trastorno por Déficit de Naturaleza (Louv, 2005). Además, “si a ello le sumamos que su dieta es cada vez más artificial basada sobre todo en azucares rápidos, el cóctel molotov está servido” (García, 2017, p. 144). Esto justifica que la escuela que queremos incluya la naturaleza, lo ecológico y la crítica a las máquinas digitales.

Sergio Carneros

Referencias de los autores/as citados: Aquí

PARA CITAR: CARNEROS, S. (2018). LA ESCUELA ALTERNATIVA: UN MODELO EN BÚSQUEDA DE LA JUSTICIA SOCIAL Y AMBIENTAL. TESIS DOCTORAL. UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID.

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