La gobernanza en el Modelo ChanGo es un sistema de gestión y acción para convocar a dar soluciones colectivas a problemas comunes. Esta implica también la creación de tejido socioambiental que posibilite que los seres vivos, los recursos naturales y el entorno en general prosperen juntos. En este tejido organizativo se ejerce el derecho a la participación y la autonomía de las personas, estableciendo relaciones de apoyo mutuo y cooperación en los territorios para convertirlos en espacios justos y sostenibles, enfocados en la construcción de redes y relaciones que vinculen la diversidad de género, etaria, de etnia, de clase y de disposición geográfica.
Partiendo de que el modelo ChanGo propende la construcción de modos de vida justos y sostenibles desde consideraciones socioambientales adecuadas para tal propósito, el origen de su de acción radica en la creación de redes de cooperación interinstitucional e intersectorial. En esta línea, el modelo se sostiene con la conformación de un equipo interdisciplinario que, desde distintas geografías, trabaja en la co-construcción de un modelo de desarrollo territorial, el cual emplea a la gobernanza como herramienta para poner en movimiento a los territorios rurales y periurbanos, de este modo cambiándolos y transformándolos.
Podemos aseverar que, pese a que la educación es una herramienta para formar agentes de cambio, gran parte de sus posibilidades de acción se ven limitadas porque las problemáticas de los territorios no solo se asientan en el campo de lo educativo, sino que tienen un origen multidimensional que exige la subsidiariedad de parte del estado, la concurrencia de la mayor cantidad de actores y niveles de gestión o gobierno, la mayor cantidad de actores no gubernamentales, sector empresarial, la academia y organizaciones de base.
Gobernar desde lo local implica entonces trabajar en el fortalecimiento de gobernanzas territoriales con el fin de potenciar a la escuela y sus actores como agentes de cambio, hacia la construcción de territorios justos y sostenibles.
De esta vinculación surgen prácticas como la gobernanza y la gestión territorial que son campos de acción que plantean el desarrollo local a partir de la creación de sentidos y conocimientos propios de cada territorio. Desde una visión sistémica y compleja del territorio (Boisier 2011, De Mattos 2010 y Albuquerque 2020) se contempla su densidad normativa—reglas, normas, roles, controles y regulaciones—y también a las formas de apropiación—memoria, identidad, cultura y prácticas concretas—de quienes habitan un territorio. Contempla también la agencia de los sujetos, instituciones y organizaciones a la hora de gestionar las formas de asociación y coordinación de acciones. Esta agencia se canaliza a través de la institucionalidad territorial y a través del fortalecimiento de procesos participativos y dialogantes con la mayor cantidad de actores, en favor de una gobernanza territorial sostenible, eficaz y justa.
La gobernanza en el Modelo ChanGo se compone de las siguientes dimensiones:

- Dimensión geográfica/territorial: esta dimensión supone las especificidades materiales de un espacio que determina las condiciones de vida de las poblaciones humanas y no humanas que lo habitan. Para que este espacio pueda efectivamente ser apto para una vida digna y sostenible se requiere una multiplicidad de mínimas condiciones, como ya se ha mencionado. Entre estas podemos nombrar a los recursos naturales como fuentes de alimentos, ingresos, elementos vitales como agua, aire limpio, y también condiciones de infraestructura básica para la vida.
- Dimensión cultural/identitaria: esta dimensión supone el entramado social que propicia las condiciones necesarias para una vida digna y sostenible. Esta dimensión es en gran medida simbólica, en la que podemos encontrar los valores sobre los cuales se asienta una sociedad. Estos se cristalizan en parte con los derechos humanos universales, pero también con los patrones sociales y costumbres específicas de una sociedad que, al formar códigos sociales específicos a su situación geográfica y condiciones socioculturales, logra convivir armonizando la vida humana junto con la no humana, y también con los seres no vivos.
- Dimensión institucional: esta dimensión toma en cuenta los diversos organismos de una sociedad. Estos organismos, en su capacidad de agrupación de individuos, son capaces de realizar acciones en coordinación de múltiples voluntades con el objetivo de solventar intereses comunes. Las instituciones de esta dimensión pueden ser públicas, privadas y comunitarias, y la interconexión de estas implica el fortalecimiento de la misma sociedad: el establecimiento de redes con entidades exógenas y endógenas marca las conexiones que conforman una sociedad, y por las cuales esta es capaz de funcionar.
- Dimensión de gestión/acción pública: esta dimensión toma en cuenta las dinámicas que son posibles dadas las condiciones de las anteriores dimensiones. El cómo se llevan a cabo las acciones empujadas por voluntades al unísono depende en primera instancia de las condiciones materiales existentes, luego de los valores sobre los que se asienta una comunidad, y finalmente de las instituciones capaces de canalizar la acción concertada. En el caso del modelo ChanGo, aquellos valores implican el que esta dimensión de gestión/acción pública se pueda dar en el marco de la horizontalidad (entre individuos y entre instituciones de diversa escala), de la descentralización (del poder/recursos/información, buscando, de acuerdo a un criterio de inclusión, la participación de la mayor cantidad de agentes), y de la cooperación consensuada. De acuerdo con estas determinantes, esta dimensión, según el modelo ChanGo, va encaminada hacia el horizonte que nos planteamos: el de asegurar que los territorios sean justos y sostenibles.
Para la formulación de estas dimensiones nos apoyamos en la obra del académico Joan Subirats (2003, 2004, 2011, 2012). En estas se vislumbran las razones por las que la gobernanza es la capacidad colectiva de dar soluciones a problemas territoriales de interés común, lo cual posiciona esta herramienta como imprescindible en cualquier proceso socioambiental. La gobernanza es en suma una forma de gobierno amplio e inclusivo, que propicia la participación, organización, cooperación y el establecimiento de consensos a la hora de la toma de decisiones. Por lo tanto, la gestión y la gobernanza local están interrelacionadas en las actividades destinadas al fortalecimiento de las redes para el desarrollo, cuidado y administración corresponsable de los recursos vivos y no vivos de cada territorio.
En este sentido, el diseño de un modelo de gobernanza viabiliza el proceso de cohesión territorial y permite efectivizar las propuestas de manejo justo y sostenible de los ecosistemas desde la gestión horizontal, multinivel y desde la cooperación en red con múltiples actores; o desde dentro hacia afuera, como plantea el especialista en desarrollo local José Gasca Zamora (2022). En este sentido los procesos de consenso y toma de decisiones cuentan con un alto grado de participación e incidencia de actores endógenos al territorio, así como de todas las entidades relacionadas al mismo con el fin de que cualquier proyecto o iniciativa vaya acorde con las formas de vivir, sentir y pensar el territorio desde quienes lo habitan.
Fortalecer los espacios de participación es indispensable para el desarrollo de la autonomía de las infancias y adolescencias. El artículo 121 de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) de las Naciones Unidas determina a la participación como un derecho humano fundamental. El Estado, en su condición de garante principal, tiene la obligación de asegurar este derecho, pero también las familias tienen la obligación de crear un entorno propicio que permita escuchar las opiniones de los niños, niñas y adolescentes respecto a las prácticas y políticas que les conciernen directa o indirectamente. Los padres y madres, los cuidadores, los maestros y otros actores, también tienen la responsabilidad de escuchar a los niños, niñas y adolescentes y valorar adecuadamente sus puntos de vista.
Sin embargo, la participación de las infancias y adolescencias en la escuela y el territorio tienen un desafío: romper con el adultocentrismo y construir relaciones horizontales que promuevan la autoestima, la dignidad y la autonomía, ayudando de este modo a la regeneración del tejido social con lazos de solidaridad y cooperación. Por eso, disolver el adultocentrismo redunda en la protección de la organización social, la vigorización de las capacidades de gestión territorial y en el fomento de la exigibilidad de derechos. Todos estos beneficios contribuyen al enfrentamiento de problemas estructurales.
Los procesos organizativos se sostienen mediante la gobernanza desde la escuela, la cual busca amplificar la acción conjunta entre infancias, juventudes, familias, gobiernos de todo nivel, líderes comunitarios y otros actores del sector privado o no gubernamental. Este fortalecimiento de cooperaciones se viabiliza por medio de los comités intersectoriales, estudiantiles y de familias.
En conclusión, gobernar desde lo local en la escuela implica la búsqueda constante de mejores condiciones de vida en los territorios por medio del fortalecimiento de la organización local y con el aumento de iniciativas o proyectos de desarrollo territorial que coadyuven a la solución de problemáticas de origen estructural, vigorizando el reconocimiento, la participación, la redistribución, el arraigo, la identidad y el sentido de pertenencia.
Comités estudiantiles
Estos son grupos de estudiantes elegidos democráticamente que crean un plan y lo ejecutan con la participación de las comisiones de trabajo permanente para dar solución a problemáticas inherentes al sistema educativo. Estas comisiones de líderes están conformadas por infancias y adolescencias de cada grado escolar, y se orientan a formar la organización colectiva, más allá de los liderazgos, con el fin de diseminar las prácticas de apoyo mutuo, y fomentar así las acciones colectivas.

- Directiva del comité de grado: Son los representantes de los estudiantes en cada grado. Su conformación se realiza mediante la participación asamblearia de los estudiantes, quienes discuten, consensuan acuerdos y toman decisiones directamente. Estas son conformadas el primer mes iniciado el año lectivo. Desde el modelo, típicamente se plantea a esta directiva como constituida por un presidente, un vicepresidente, un secretario y 3 vocales. Esta representación se podrá constituir de este modo en instituciones educativas completas, sin embargo, en instituciones uni-grado, bi-grado o multigrado, la selección de representantes dependerá de la cantidad de estudiantes. La definición de este comité, más allá del número de estudiantes que lo constituyan, busca asegurar la promoción de acción cooperativa y consensuada entre los mismos.
- Comité estudiantil: Es el espacio de representación estudiantil a nivel escolar. El procedimiento de elección varía dependiendo del número de estudiantes de la escuela. En el caso de escuelas con multigrado, la conformación del comité se realiza a través de los representantes de las directivas de grado y en asamblea abierta. En el caso de las escuelas completas, la elección del comité estudiantil se realiza mediante la elección de listas, y por votación directa y secreta. En cualquiera de los dos casos se da mucha importancia a la oportunidad de consensuar objetivos comunes y planes de trabajo que se puedan ejecutar de forma conjunta con todos los representantes estudiantiles de cada grado. Se conforma durante el primer mes iniciado el año lectivo y está constituida típicamente por un presidente, un videpresidente, un tesorero, tres vocales principales y tres vocales suplentes. Del mismo modo que el comité de grado, el número de estudiantes que conformen este comité dependerá de las características de cada escuela.
- Comisiones estudiantiles de trabajo permanente: Una vez constituido el comité estudiantil, este deberá conformar las comisiones de trabajo permanente que viabilizan la ejecución del plan de trabajo. El número de comisiones de trabajo dependerá de las necesidades de cada escuela, estas pueden ser: democracia, ambiente y hábitos saludables, inclusión educativa, convivencia armónica, cultura de paz, educación sexual integral, desarrollo de habilidades para la vida, prevención de violencia y otros problemas psicosociales, mantenimiento, cuidado y conservación de la institución educativa. Estos comités se conforman el segundo mes del año lectivo.
Comités de familias
Estos son agrupaciones de familias elegidas democráticamente, cuyo objetivo es consensuar líneas de acción para la transformación de la institución educativa y organizar acciones para la solución de problemáticas de origen estructural que inciden en los procesos de enseñanza-aprendizaje. El plan de trabajo del comité de familias se desarrolla de manera cooperativa junto con las comisiones permanentes, y busca la gestión autónoma de apoyos, redes y recursos.

- Directiva del comité de grado: Son padres y madres de familia (o representantes legales del estudiante) que son representantes de las familias de un grado. Apoyan a garantizar el derecho de las familias a participar en la educación de sus hijos, hijas y/o representados, que permite la corresponsabilidad en el cuidado y desarrollo de las infancias y adolescencias. Se conforman durante el primer mes iniciado el año lectivo.
- Comité central de familias: Es el órgano de representación de los padres, madres y representantes legales de toda la comunidad educativa. Este se conforma a partir de la representación de madres, padres y representantes de cada grado. Tanto el comité central de familias como los comités de familias de cada grado consensuan y elaboran conjuntamente el plan de trabajo, el cual debe contemplar unos objetivos encaminados a apuntalar la fortaleza y autonomía de la comunidad, a través de acciones y con el debido financiamiento para la realización de estos. Posteriormente los comités pasan a la definición de liderazgos, eligiendo un presidente, un secretario o vicepresidente y cuatro vocales. De la misma forma como fue explicado en el apartado anterior—en cuanto a los comités estudiantiles—esta representación dependerá de la comunidad educativa con la que se trabaje, por lo que el número de líderes variará dependiendo del número de integrantes que tenga el cuerpo representado. Estos últimos son delegados para encargarse de un eje respectivamente: convivencia, alimentación saludable, seguridad y participación. El comité central de familias conforma durante el primer mes del año lectivo.
- Comisiones de familias para el trabajo permanente: Una vez conformado el comité central de familias, este conforma comisiones de trabajo permanente que cuentan con la participación de los representantes de familias de cada grado con el objetivo de viabilizar la ejecución del plan de trabajo del comité central. Cada vocal del comité central tiene a cargo una comisión a la que deberán incluir representantes del comité de familias de cada grado. Se conforma durante el segundo mes del año lectivo. En la implementación de los planes de trabajo, los distintos comités alineados en esta organización realizan actividades, asambleas y círculos de convivencia para el cumplimiento de los mismos.
Comité intersectorial
Gobernar desde lo local implica hacer alianzas estratégicas de cooperación para el desarrollo de las propuestas elaboradas por los diferentes organismos de la comunidad educativa. En esta cooperación se articulan rutas de trabajo con actores públicos, privados, comunitarios, ONGs, quienes conjuntamente crean un plan de acción que se evalúa constantemente por medio de mesas de diálogo en las que, de acuerdo a las dificultades y/o desafíos, se plantean alternativas de trabajo para la co-construcción de territorios justos y sostenibles.
La labor de los comités intersectoriales consiste en la ejecución anual de planes de acción que apunten a dar solución a problemáticas territoriales estructurales tanto como a problemáticas más inmediatas al interior de la comunidad educativa, independientemente de las responsabilidades administrativas asignadas por el estado a las instituciones educativas. Los comités intersectoriales son los encargados de la definición de las prioridades del territorio en base a sus problemáticas, lo cual es realizado en colaboración con las comisiones de trabajo permanente de la comunidad educativa antes mencionadas. Esta coordinación conlleva la realización de un mapeo de actores, identificando sus competencias y proponiendo posibles alianzas para avanzar en soluciones.
Los comités intersectoriales parten desde la escuela para abrirse a la comunidad y el territorio, por lo que juegan un rol vinculante con el resto de la sociedad. Son estos los que convocan y sostienen a largo plazo a los procesos por medio de la articulación de organismos de gobernanza, por ejemplo con la realización periódica de mesas de diálogo, en las que se busca establecer redes para la canalizar acciones colectivas, fortaleciendo la articulación entre los actores públicos, privados y comunitarios; o por ejemplo a través de asambleas en las que se reconocen y validan las voces e intereses de los diferentes actores.

Gobernar desde lo local se erige como una herramienta transversal que propicia la convergencia de múltiples actores en favor del cambio socioambiental y territorial hacia modos de vida más sostenibles y justos. A través de la asociatividad que se fomenta dentro del esquema de la gobernanza se viabiliza el desarrollo comunitario, la consecución de los derechos globales de todos los integrantes del territorio, y de este modo, crea condiciones de libertad en el mismo. Este modelo trabaja por la coordinación de diversos niveles de gobierno y diversos sectores, conformando de este modo redes de actores que se complementan y actúan para suplir de maneras alternativas las necesidades socioambientales que el modelo centralista del estado no es capaz de satisfacer.
CÓMO CITAR:
Carneros, S., Paredes, S., Zamboni, V. (Coords.) (2022). Repensando el Modelo Chango. Fundación Vueltas: Quito